Inteligencia artificial en escritos judiciales: cuando el “copiar y pegar inteligente” le juega en contra a su caso

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La inteligencia artificial llegó al Derecho como llegan casi todas las cosas a la profesión: primero como curiosidad, después como “herramienta para ahorrar tiempo”, y finalmente como tentación de usarla sin mirar. El problema no es usar IA. El problema es presentar escritos judiciales con errores groseros, citas inventadas o normas mal atribuidas, y pretender que eso pase desapercibido en un expediente donde cada palabra tiene consecuencias.

En Salta, dos decisiones judiciales recientes pusieron el tema sobre la mesa con una claridad incómoda: la IA no está prohibida, pero tampoco exime a nadie de pensar, revisar y responder por lo firmado. Y si el abogado no controla lo que entrega, el costo lo paga el cliente: con demoras, rechazos, costas y, en el peor escenario, daño procesal.

Qué pasó en Salta y por qué debería importarle (aunque su juicio sea en otra provincia)

En una causa tramitada en Joaquín V. González, la jueza Patricia Rahmer advirtió a un abogado por el posible uso “incorrecto y sin control” de IA en un escrito que contenía inconsistencias normativas y errores graves, y lo intimó a corregir rigurosamente sus presentaciones. Remarcó algo central: la IA puede usarse, pero no puede sustituir el análisis jurídico ni el control profesional del letrado.

La resolución también alertó sobre un riesgo típico de estas herramientas: las llamadas “alucinaciones”, es decir, contenido que suena convincente pero no existe (normas mal citadas, artículos con “contenido” inventado, jurisprudencia apócrifa). Y dejó claro que eso no solo perjudica al representado y a la administración de justicia: puede implicar un quebrantamiento ético en el ejercicio profesional.

Un mes antes, en otra causa en Salta (ámbito penal), el juez Pablo Zerdán declaró inadmisible una impugnación, no solo por cuestiones procesales, sino por inconsistencias atribuidas a un uso inadecuado de tecnología: citas erróneas del Código, referencias normativas ajenas, jurisprudencia no verificable y hasta rastros de plantillas con campos “(COMPLETAR)”. Además, intimó a respaldar los antecedentes citados bajo apercibimiento de dar intervención al Tribunal de Ética.

El mensaje judicial, traducido a idioma humano, es este: si su escrito está mal, no importa si lo escribió una IA, una plantilla o un pasante con café frío. La responsabilidad sigue siendo del abogado y el perjuicio potencial es suyo.

IA en el Derecho: herramienta útil, pero no piloto automático

La IA, bien usada, sirve. Mucho. Puede ayudar a:

  • ordenar ideas,
  • proponer estructuras,
  • resumir antecedentes que usted ya verificó,
  • sugerir alternativas de redacción,
  • detectar inconsistencias internas,
  • mejorar claridad y estilo.
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Lo que no puede hacer por usted (ni por su abogado) es lo esencial: decidir qué norma aplica, qué hecho es relevante, qué prueba sostiene la teoría del caso y qué estrategia conviene. Eso no es un detalle romántico de la profesión. Es el núcleo de la defensa de sus intereses.

En otras palabras: la IA puede ser un excelente “asistente”. El problema empieza cuando alguien la convierte en “autor” y firma como si nada.

Los riesgos concretos para su expediente cuando se usa IA sin control

1) Citas normativas erróneas (el clásico “artículo que no dice lo que afirma”)

Un escrito puede sonar impecable y, sin embargo, citar un artículo que trata de otra cosa. Eso pasó en Salta: se detectaron atribuciones erróneas al contenido de normas procesales.
Consecuencia típica: pérdida de credibilidad, rechazo del planteo, necesidad de corregir, y tiempo procesal tirado a la basura (que usted paga).

2) Jurisprudencia inexistente o incomprobable

La IA puede “inventar” fallos con apariencia real. Si el escrito invoca precedentes sin datos verificables (tribunal, fecha, registro, fuente), el tribunal puede exigir respaldo, rechazar el recurso o hasta abrir una vía disciplinaria. Esto también ocurrió en Salta.

3) Plantillas mal copiadas: campos sin completar y frases “de formulario”

El “(COMPLETAR)” dentro de un escrito no es un error simpático. Es una señal de alarma: indica falta de revisión mínima. En el caso penal salteño se detectaron expresiones típicas de modelo no trabajado.
Consecuencia: la presentación queda “barata” ante el juez. Y lo barato, en tribunales, suele salir carísimo.

4) Contradicciones internas y argumentos que no encajan con el caso

La IA puede redactar párrafos correctos por separado y desastrosos en conjunto: pide una cosa y luego la niega, confunde etapas procesales, mezcla códigos o estándares. Eso se traduce en un escrito que parece mucho… pero sirve poco.

5) Exceso de palabras, poca precisión

Un juez no premia la verborragia. La IA tiende a “rellenar” con lenguaje ampuloso si no se la guía bien. Y un escrito inflado puede ocultar lo esencial: el hecho clave, la prueba clave, la norma clave. Resultado: el tribunal no encuentra rápido el punto, y su planteo pierde eficacia.

6) Riesgos de confidencialidad y datos sensibles

Si se cargan datos personales, historias clínicas, estrategias o documentación en herramientas sin política clara de privacidad o sin configuración adecuada, se abre un riesgo innecesario. En litigios, la información es poder. Entregarla por descuido es un lujo que no conviene.

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7) Consecuencias procesales y éticas: no es solo “un reto”

Los precedentes salteños muestran un camino: advertencias, intimaciones a corregir, inadmisibilidad de recursos, imposición de costas y posible intervención de tribunales de ética cuando hay invocación de material inexistente.

Lo que usted tiene derecho a exigirle a su abogado (use o no use IA)

Como cliente, a usted no debería importarle si el abogado usa Word, IA, dictado por voz o pluma estilográfica. Debería importarle que:

  1. el escrito sea técnicamente correcto,
  2. esté adaptado a su caso,
  3. cite normas reales y aplicables,
  4. si invoca jurisprudencia, sea verificable,
  5. haya un criterio estratégico detrás,
  6. se cuide la confidencialidad,
  7. se asuma responsabilidad por lo presentado.

La firma del abogado no es decoración. Es garantía de revisión y de criterio. Si la firma se vuelve un trámite, el sistema entero se resiente. Y usted queda expuesto.

Cómo detectar un escrito “peligroso” (y por qué el problema no es que tenga IA)

No siempre es fácil ver desde afuera si algo fue asistido por IA. Y, honestamente, no es el punto. El punto es si está bien hecho.

De todos modos, hay señales de alerta frecuentes:

  • Citas legales sin transcripción ni explicación concreta de cómo aplican.
  • Jurisprudencia nombrada “en abstracto”, sin datos mínimos.
  • Párrafos largos, solemnes, pero sin pedir nada claro.
  • Cambios bruscos de estilo (parece escrito por tres personas distintas).
  • Argumentos genéricos que podrían servir para cualquier expediente.
  • Errores básicos del fuero (civil hablando como penal, o viceversa).
  • Confusión de provincias y códigos (Salta, Nación, Buenos Aires, todo mezclado).

Si ve dos o tres de estas señales juntas, no se asuste, pero tampoco lo ignore. En tribunales, la improvisación se paga.

Checklist práctico: 10 preguntas que yo recomiendo hacer antes de presentar un escrito importante

Si usted quiere cuidar su caso (y su billetera), estas preguntas son simples y extremadamente efectivas:

  1. ¿Qué norma concreta sostiene el pedido principal?
  2. ¿Me puede explicar en dos minutos por qué esa norma aplica a mis hechos?
  3. ¿Las citas de artículos fueron verificadas contra el código vigente del fuero y jurisdicción?
  4. Si hay jurisprudencia, ¿de dónde sale, qué tribunal, qué fecha, qué identifica el fallo?
  5. ¿Cuál es el objetivo procesal de este escrito y cuál es el “plan B” si lo rechazan?
  6. ¿Qué prueba acompaña o se ofrece, y qué hecho prueba cada una?
  7. ¿Qué riesgos ve el abogado en este planteo (costas, plazos, inadmisibilidad, etc.)?
  8. ¿Este escrito fue revisado por alguien más del equipo o por el propio abogado en lectura final?
  9. ¿Se controló que no haya errores de plantilla, nombres, fechas, artículos o jurisdicción?
  10. Si se usó IA, ¿qué parte se usó y qué control se hizo para evitar errores?
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Un profesional serio no se ofende por estas preguntas. Al contrario: suele agradecer que el cliente esté involucrado.

Buenas prácticas cuando se usa IA en un estudio serio (y no como ruleta rusa)

En mi práctica, si utilizo herramientas de IA, lo hago bajo una regla simple: la IA propone; yo dispongo. Y eso implica:

  • usar IA para estructura o estilo, no para “inventar” sustento jurídico,
  • verificar toda cita normativa contra el texto oficial vigente,
  • no invocar jurisprudencia si no está identificada y respaldada,
  • ajustar el escrito al expediente real (hechos, prueba, etapa, juzgado),
  • hacer lectura final “en frío” antes de presentar,
  • cuidar la confidencialidad y minimizar datos sensibles en herramientas externas.

La IA puede ser un acelerador. Pero acelerador sin volante, frenos y luces no es tecnología: es un choque anunciado.

Qué puede hacer si su expediente ya fue perjudicado por un escrito defectuoso

Si sospecha que un escrito mal presentado le generó daño (rechazo, deserción, inadmisibilidad, pérdida de plazo, costas), no se quede en la indignación. Actúe con orden:

  1. Pida copia del escrito presentado y de la resolución que lo afecta.
  2. Exija una explicación concreta: qué se pidió, qué se rechazó y por qué.
  3. Evalúe urgencias: plazos de reposición, apelación, nulidad, aclaratoria.
  4. Determine si el error es subsanable (muchas veces lo es, si se actúa rápido).
  5. Si hay un perjuicio serio, consulte una segunda opinión profesional.

En Derecho, el tiempo es un recurso. Y cuando se pierde por errores evitables, la frustración es lógica. Pero lo importante es reconstruir estrategia y minimizar daños.

Conclusión: tecnología sí, irresponsabilidad no

La inteligencia artificial no viene a reemplazar abogados. Viene a reemplazar tareas mecánicas. El problema es cuando alguien pretende reemplazar con IA lo que no se reemplaza: el criterio profesional, la verificación y la responsabilidad.